Estado del proyecto: binario.
Me lo he pasado bomba diseñando la propuesta. Esto no puede ser trabajo.
El principio fue extraño. La solución parecía tan obvia que alguien tenía que haber pensado ya en ello. Un árbitro determinista que orqueste a IA generativas en tiempo real. Y ciegas al estado del objeto que procesan.
El sistema no es perfecto. A pesar de que conceptualmente captura los errores comunes de comportamiento de IA generativa, se mantiene una tasa de error residual. Constatarlo me detuvo una semana. One-Of-Us detecta el error correlacionado en runtime; predecir proactivamente todos los casos antes de producción es un problema abierto. Puedo saber dónde han fallado juntas históricamente, sacarlas del pool de componentes, y ponerlas a prueba antes de liberarlas a producción. Y subir la temperatura de la IA adversarial fijando la semilla. Pero no puedo garantizar un 100% de detección de errores, esa es la verdad. El resto de LLM auditores, los módulos booleanos y un buen (creo) sistema de gestión de calidad mitigan este error. Pero no lo eliminan. Aunque, si el sistema se retroalimenta de realidad mediante la intervención del humano, tiende a la perfección. Tan perfecta como el modelo de realidad del humano al cargo.
Después de la validación del diseño matemático subyacente, he explorado diferentes vías teóricas de explotación y he investigado trayectorias de despliegue de la arquitectura: financiación pública y privada, promoción en plataformas técnicas, transferencia tecnológica, outreach a puerta fría, intervención significativa en redes especializadas, etc. Yo no tengo redes sociales. Manías de vieja con gatos.
Que yo sola haya llegado a fronteras significativas de profundidad técnica sobre el comportamiento de Inteligencias Artificiales es raro. Que suene a ida de olla me hace dudar. No puedo negar ni afirmar absolutamente que lo sea. Al fin y al cabo, se trata de un sistema basado en que las IA fallan, validado (y tumbado en su desarrollo) por IAs probabilísticas y por mí misma. Ésa es la movida. Estoy desconectada del mercado. Vivo en un preciso universo. Así que no tengo contactos. Yo esperaba que mi trabajo hablara por sí mismo. Pero la dificultad inicial de comunicar su contenido, la duda metódica sobre mi propio sesgo de complacencia y la ausencia de credibilidad previa, agregadas, inclinan la balanza. A mí también me pesa.
Me he cuestionado el isomorfismo empírico del sistema. Y solo una PoC rigurosa y objetiva demostraría si el aumento de la integridad del dato, la estructuración de la supervisión humana y la reducción de la tasa de error justificarían la implementación y el aumento de coste computacional. Es difícil transmitir un problema complejo y una solución proporcionada, por didáctica que pretendas ser. Así que he decidido crear videos desarrollando la problemática que he detectado en mis años de intercambios con IA probabilística. Me ha parecido el movimiento más orgánico y honesto por mi parte. Y es lo que más me apetece después de meses hiperenfocada en la arquitectura.
Todo es posible.